Equilibra la dieta de tu bebé

Equilibra la dieta de tu bebé

Lo primero de lo que hay que hablar respecto a la dieta de tu bebé es de la necesidad de leche materna. La Asociación Americana de Pediatría (AAP) recomienda su toma durante al menos los 6 primeros meses. La leche materna supone un equilibrio adecuado de nutrientes para ayudar a los bebés, protege al bebé de enfermedades infeccionas comunes y la toma es también beneficiosa para la madre, ya que reduce el tamaño del útero y protege contra el cáncer de seno y ovarios y otras enfermedades.

En casos excepcionales, y a recomendación del pediatra, se sustituirá por leche preparada con fórmula. En este caso, hay que seguir estrictamente las instrucciones de la etiqueta, desechar la leche que lleve más de una hora en refrigerador o restos que deje el bebé y utilizar el biberón calentado al baño maría o con algún otro sistema (excepto el microondas).

Entre los 4 y 6 meses de edad se introducen en la dieta de tu bebé los elementos sólidos; aunque la incorporación debe ser muy gradual. Lo primero que se introduce son los alimentos ricos en hierro (dado que la leche materna no es una buena fuente). A los 6 meses se puede introducir cereal fortificado con hierro; pero también verduras y frutas como los guisantes verdes,  zanahorias, batatas, calabaza, puré de manzana, peras, plátanos o duraznos. Por supuesto siempre triturados.

Hay algunos alimentos que nunca se deberían introducir  en la dieta de tu bebé antes de un año de vida, como son la miel, la leche de vaca o la sal o azúcar agregados.

También hay que tener en cuenta que al bebé nunca se le han de dar alimento sólidos que no estén totalmente picados  bajo ningún concepto frutos secos, uvas enteras, trozos de carne o queso, palomitas de maíz, dulces duros o pegajosos, goma de mascar o vegetales crudos.

Otros alimentos habrá que introducirlos poco a poco, dejando 2 o 3 días entre cada alimento nuevo, para observar si hay una reacción negativa del bebé.

La leche materna contiene también todas las vitaminas necesarias, el único complemento vitamínico que habría que añadir es la vitamina D, si el bebé toma solo leche materna. A partir del año, la leche enriquecida con vitamina D ya la lleva por lo que se puede retirar.

Entre los 8 y los 12 meses, la dieta de tu bebé puede pedir ya alimentos más sólidos. La señal será que agarre el alimento o la cuchara con la mano. A partir de ahí, los alimentos recomendables son las verduras cocidas suaves, las frutas, lavadas y peladas, las galletas para dentición los fideos, las tiritas de tostada y los panecillos o galletas sin sal. La leche materna o maternizada se mantiene de 3 a 4 veces al día. Las yemas de huevo (no las claras, los bebés pueden no reaccionar bien a ellas), se introducen de 3 a 4 veces por semana y se pueden introducir pequeñas cantidades de queso, requesón o yogur (no leche de vaca).

A partir del año, se suele abandonar el biberón y ofrecer al bebé leche no maternizada; pero entera, dado que la dieta de tu bebé necesita la grasa de la leche. Las proteínas las obtendrá de frutas, verdura, panes y cereales y lácteos. Es decir, se irán introduciendo los 5 grupos alimentarios.

En esta etapa hay que evitar los dulces o bebidas azucaradas, las especias fuertes, la sal, el chocolate y la cafeína en refrescos.

Por último, a partir de los 2 años la dieta ha de ser moderadamente baja en grasas porque, al igual que en los adultos, puede ser perjudicial. También hay que  darle una dieta que equilibre los 5 grupos alimentarios ya mencionados: Panes y cereales, vegetales o verduras, carnes y pescados, frutas y productos lácteos.

Como el niño necesita mucho calcio para sustentar los huesos en crecimiento, hay que proporcionarle fuentes de calcio como la leche o el yogur, el brócoli y verduras cocidas y el salmón. No es necesario como hemos dicho ningún suplemento de vitaminas.

Por supuesto, acude a profesionales si tu hijo o hija no está comiendo lo suficiente o come demasiado, aumenta demasiado o muy poco de peso o bien tiene una reacción alérgica a los alimentos. Hoy día tenemos las suficientes herramientas a nuestra disposición para que la nutrición de tu bebé no resulte nunca un problema.

“Cuidamos de tu salud, porque salud es vida”

Fuente: Biblioteca Nacional de Salud de EE.UU.

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