Los peligros de las dietas milagro

Los peligros de las dietas milagro

Las hay en que pierdes 4 kilos en un mes y en las que consigues quitarte los mismos kilos en una semana. La mayor parte de ellas aseguran una pérdida de peso en poco tiempo pero pocas son las que te garantizan también mantener la pérdida de peso a lo largo de los años.

Una “dieta-milagro” es la que promete una pérdida de peso en poco tiempo sin demasiado esfuerzo. Se caracterizan porque no tienen fundamentos científicos ni el aval de ninguna institución como la OMS (Organización Mundial de la Salud),  la FAO  o AESAN. Los autores buscan casi siempre beneficios económicos y pueden conllevar riesgo para la salud. Finalmente, producen el efecto “rebote”, por el cual se aumenta de peso una vez terminada la dieta.

Según clasificación de AESAN (Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición) hay varios tipos:

Dietas hipocalóricas desequilibrada. Reducen la ingesta calórica habitual y pueden llegar a una cantidad muy reducida. Al llevar a cabo una dieta baja en calorías, seguramente logres perder peso muy rápido, pero será básicamente por perder líquido y masa muscular y no por quemar grasa.

Suelen ser regímenes monótonos y presentar déficits en nutrientes además de provocar el efecto “rebote” del que hablaremos más adelante. Atrofia muscular,  debilidad física y mental o problemas en el sistema inmune son algunas de las consecuencias.

Dietas disociativas. Se basan en la idea de no mezclar ciertos grupos de alimentos, ya que tienden al aumento de peso según determinada combinaciones. Ejemplos de esta dieta son la “Antidieta” o la Dieta de Montignac.

Pueden producir trastornos de la conducta alimentaria, déficit de vitaminas o minerales, alteraciones del estado de ánimo y diarrea o estreñimiento.

Dietas restrictivas o excluyentes: Se basan en eliminar de la dieta algún nutriente. Ejemplos son la del Doctor Haas (sin lípidos o protegínas), la de Scardale (sin hidratos de carbono) o la de Atkins (rica en grasas).

Pueden producir alteraciones del metabolismo (acidosis, cetosis, aumento del colesterol sanguíneo).

Adelgazar

El temido efecto «rebote»

Muchas dietas permiten la reducción de muchos kilos en poco espacio de tiempo pero por el camino hemos perdido nutrientes esenciales o masa muscular. Hay que desconfiar de cualquier dieta que excluya nutrientes fundamentales de los que nos habla la nutrición.

La explicación del efecto «rebote» o «yo-yo» es que nuestro organismo se acostumbra a la ingesta energética reducida, aumenta la masa grasa y reduce la masa muscular, dado que ante la disminución drástica de ingesta energética disminuye también el gasto energético. Cuando dejamos la dieta, puede ser más difícil que el organismo realice dicho gasto al mismo ritmo que previamente a la misma, por tanto no quemará calorías y las grasas se acumularán rápidamente. La  recuperación del peso aumentará su ritmo por tanto.

Recomendaciones para una dieta equilibrada

Los nutricionistas huyen de las  dietas-milagro y recomiendan para adelgazar y evitar el efecto “rebote”:

  • La dieta debe tener suficientes calorías diarias y ser equilibrada y con alimentos sanos: proteínas, hidratos de carbono y grasas necesarias, vitaminas, minerales y también fibras naturales.
  • Si la dieta es inferior a 1200 calorías diarias en mujeres o 1500 en hombres o incluye suplementos vitamínicos o complementos dietéticos de cualquier tipo es imprescindible asesorarse por un profesional de nutrición. En el resto de los casos, es necesario realizar al menos una consulta y recomendable un seguimiento.
  • Para acelerar el metabolismo (aumentar el gasto energético) es bueno hacer 5 comidas diarias con tentempiés sanos entre las comidas.
  • El Ejercicio ya sea con dieta o sin ella ayuda a nuestro organismo a adaptarse y es otro importante hábito a introducir a largo plazo.
  • Si se hace dieta, dejarla de manera escalonada con un periodo de transición que alterne la comida de dieta con la corriente pero sin recaer en hábitos alimenticios que afectan negativamente a nuestro organismo.
  • Adquirir buenos hábitos alimentarios a largo plazo. Si la dieta es saludable, ¿por qué no dejar alguno de los hábitos adquiridos como hábito alimentario a largo plazo?

En conclusión, es importante perder peso pero una buena dieta debe tener también la finalidad de nutrir equilibradamente a tu organismo.

Y si necesitas ayuda, nuestros especialistas en nutrición te ayudarán a valorar lo que necesitas, detectar a qué alimentos eres  intolerante y diseñar una dieta acorde con tus objetivos y las características de tu cuerpo.

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