Es una de las situaciones a la que debe enfrentarse toda persona cuyo trabajo se realiza en su propio hogar. Delimitar tiempos y espacios es esencial para que todo transcurra correctamente. En ocasiones, la persona no es capaz de hacerlo por sí mismo y necesita ayuda externa. Es el momento de que el coaching entre en acción.
El coaching supone una relación profesional entre un coach y su cliente con el fin de que éste último consiga un resultado a un reto u objetivo que se plantea. Y un buen objetivo es separar la vida profesional de la personal cuando se trabaja en casa.
Lo primero que tiene que hacer esta persona es afrontar una serie de preguntas:
¿Trabajo en casa y no sé separar la vida profesional de la personal?
¿No consigo diferenciar el espacio de trabajo del espacio dedicado al hogar?
¿No sé cómo hacer para que el trabajo en casa no invada mi vida familiar?
¿No consigo priorizar mis tareas profesionales y esto tiene un impacto negativo en mi vida familiar?
Seguramente te surjan más preguntas. Éstas y otras tantas son a las que se va dando respuesta a través de un fluido diálogo entre el coach y el cliente mediante encuentros periódicos en los que la escucha activa juega un papel fundamental, así como otras herramientas propias del coaching, con el objetivo de provocar la reflexión y la consecución de metas en la persona.
En definitiva, el coaching puede ayudar a personas que se encuentran en esta situación a alcanzar los objetivos que persiguen.
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