¿Sabíais que la felicidad es fuente de salud? ¿Y que las personas felices son más optimistas, se relacionan mejor con los demás y sufren menos enfermedades? ¿Cómo se consigue eso? Os lo explicamos a continuación.
La felicidad se alcanza cuando se está bien y el estado de bienestar es aquel que se produce cuando la persona disfruta de lo que está haciendo, se implica y no sufre porque las cosas salen de una forma natural y espontánea.
Sin embargo, nuestro bienestar no es algo que logremos con facilidad, requiere que se realice una actividad que exija poner en juego cierta habilidad (incluso actividades tan aparentemente pasivas como la lectura o ver una película nos pueden producir bienestar si tenemos que prestar atención para seguir la trama, descifrar las claves o entender la técnica con la que se ha realizado). Además hay que tener una meta: “hago esto por alguna razón”.
La mayor dificultad que encontramos para gozar de momentos de bienestar es nuestra dificultad para identificar nuestras habilidades y tratar de ponerlas en juego y lo difícil que nos resulta marcarnos metas concretas.
El coaching es una técnica que permite a un especialista trabajar con otra persona para que a ésta le sea más sencillo alcanzar sus metas, sus objetivos, sus ambiciones. Como muestra bien vale un botón, o en este caso este vídeo:
Pero ¿qué ocurre cuando no sabemos cuáles son éstas? En ese caso, el coaching también puede ser una técnica útil si nos planteamos como objetivo saber cuales son mis fortalezas y en virtud de eso poder marcarnos metas y objetivos.
A través de las capacidades de cada persona, de su inteligencia (que puede ser: lingüística-verbal, lógico-matemática, físico-cinestésica, espacial, musical, interpersonal, intrapersonal o naturalista) y del descubrimiento del talento (que todos poseemos), el coaching se convierte en una herramienta para la vida.

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