Con el mes de febrero bien entrado, seguimos luchando con nuestros buenos propósitos, cuando no los hemos olvidado. ¿Por qué nos resulta tan difícil algo que deseamos tanto?
La causa del fracaso en los buenos propósitos es que los concebimos como una obligación. Mira cómo los expresamos: tengo que dejar de fumar, tengo que adelgazar, tengo que…Esta usadísima expresión es muy dañina para el logro de nuestros propósitos. Porque desde el “tengo que” no se resuelve nada; es sólo una intención. Una proyección de futuro que no moviliza recursos de presente. Te encadena al fracaso.
Los inconvenientes de la conducta a corregir son cada vez mayores y sufrimos. Entonces sentimos la urgencia de solucionar el problema y lo convertimos en NECESITO: necesito dejar de fumar, necesito… Este enfoque es mejor porque cambiamos intención por propósito, movilizando recursos de presente pero desde el dolor y el sacrificio. Podemos conseguir el éxito pero con mucho sufrimiento.
El problema de recurrir a la necesidad es que nos hace dependientes: cuando cesa la necesidad, cesa la motivación y muere el propósito. Llega entonces la recaída, la rendición.
Otro inconveniente es que cambiar o lograr compite con el placer/comodidad/miedo de no hacerlo. Sufrimos el conflicto QUIERO/QUIERO NO. Atrapados en la indecisión nos domina la ansiedad.
Entonces ¿Cuál es la clave del éxito? CONVERTIR UNA NECESIDAD EN DESEO.
El deseo lo verbalizamos como QUIERO: “quiero dejar de fumar”; “quiero adelgazar”; “quiero cambiar de trabajo”…También movilizamos recursos de presente, pero son de ilusión y de entusiasmo.
Resumiendo: “Tengo que” no moviliza recursos. “Necesito” moviliza recursos de sacrificio. Y “Quiero” moviliza recursos de ilusión.
Los programas PORQUE ME DA LA GANA de nuestra asociada Mercedes Mateo convierten ”tengo que” en un “quiero porque me da la gana”, sin ansiedad ni angustia de privación. Con el placer de liberarte de lo que deseas cambiar.
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