Podemos describir el estrés como una reacción adaptativa cuando el organismo se enfrenta a situaciones o entornos difíciles. En definitiva, el estrés es la respuesta que da nuestro organismo al entorno. Algo muy importante es que el estrés es subjetivo. Es decir, la misma situación produce un mayor estrés en unas personas y en otras, dependiendo de sus creencias, autoconfianza, recursos,…
¿Eres de las personas a las que el estrés suele afectar más fácilmente? Esto es muy importante porque algo que es subjetivo puede afectar de hecho a tu salud, ya que hay diversas maneras en que nos enferma el estrés.
Ya sabíamos que el estrés, si se mantiene durante mucho tiempo, podía provocar trastornos de la salud como gastritis, úlcera, dermatitis o caída de pelo. Pero además hace tiempo que los especialistas afirman que el sistema nervioso central, que se activa con el estrés, está relacionado con el sistema inmune. El estrés activa el sistema nervioso y se producen determinadas hormonas y neurotransmisores que preparan al organismo para la lucha (real o imaginada).
Las hormonas afectan al sistema inmune, que produce inflamación para ayudar al cuerpo a sanar. Pero si se prolonga más de lo necesario sin que el cuerpo la requiera, puede crear en el cuerpo trastornos no deseados. De hecho, los estudios han demostrado que las personas con más tendencia al estrés psicológico son más susceptibles a trastornos autoinmunes (en que el sistema de defensas ataca al organismo): asma, enfermedades cardiacas o artritis.
Por tanto, si perteneces a este grupo, está claro que debes tratar a toda costa de evitar o controlar el estrés. Los expertos coinciden en seguir unas pautas saludables bastante fáciles de aplicar:
- Como el estrés es subjetivo, recuerda que tu interpretación de las cosas es un filtro.Si las interpretas muy negativamente activará el estrés en mayor grado
- Planea tu día y aprende a decir no a tareas que no puedes abarcar. No empieces una cosa hasta que no termines otra y prioriza cuáles son las más importantes. Si las tareas que tienes te sobrepasan, delega en los demás algunas de ellas.
- Tomate tu tiempo para relajarte y practicar técnicas de respiración, yoga, meditación o mindfulness.
- Haz deporte o actividades físicas y come saludablemente.
- Utiliza tu red emocional básica para hablar de lo que te pasa: recurre a familiares y amigos próximos.
- No seas tan exigente contigo mismo. Querer conseguir en todo momento la perfección no te llevará a ella, más bien te bloqueará y frustrará.
Si el estrés te ataca de tal modo que interfiere con tu trabajo o vida familiar, busca ayuda profesional. Es importante que cuides la salud de tu mente para evitar también consecuencias negativas para tu cuerpo.
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