El promedio de edad del primer encuentro sexual en España se sitúa en torno a los 16 años. Se puede valorar si es una edad más temprana que antes, o si a esa edad se está preparado para las posibles repercusiones, pero lo que es evidente es que el adolescente lleva en ese momento muchos años interesándose por la sexualidad en todas sus vertientes y los adultos pueden o no haber respondido a sus inquietudes.

Lo primero que hay que tener en cuenta respecto a la actitud de los padres con  los niños y adolescentes  es que su misma presencia ya es comunicación respecto al sexo. Si el padre considera que es mejor no hablar del tema el adolescente deducirá de su manera de comportarse, de sus silencios y de su comunicación gestual las respuestas que no se le dan verbalmente. Los padres siempre transmiten, consciente o inconscientemente, una actitud respecto a la sexualidad.

De ahí que sea importante enfocar el asunto de manera directa y hacerlo explícito. La mayoría de los padres, por su propia experiencia de vida, tienen ya cierto bagaje para poder responder a sus hijos. Si bien pueden completar y enriquecer este bagaje con documentación  sobre el tema y la ayuda de profesionales, lo importante es que siempre tendrán respuestas para sus hijos mejores que el silencio. En este terreno no valen ambigüedades, hay que responder claramente y con naturalidad a las preguntas, con ciertas pautas fundamentales:

  • Responder con una actitud abiertamente positiva respecto a la sexualidad y no centrarse en lo negativo que pueden implicar determinadas conductas.
  • Recalcar la importancia de conocerse y aceptarse, corporal y sexualmente, desde la edad más temprana (antes de los 6 años) para evitar problemas futuros de autoestima
  • Estar siempre disponible para hablar de sexualidad, hacer ver claramente que tu hij@ siempre puede contar contigo para este tema.
  • No realizar juicios de valor e intentar comprender la situación del niño o adolescente; y lo que está detrás de la pregunta formulada.
  • Entender que no todos los niños preguntan, que por una personalidad introvertida muchos querrán saber y no preguntarán. En estos casos hablar más abiertamente si cabe de sexualidad, introduciendo el tema con naturalidad en situaciones cotidianas.

El interés en la sexualidad por edades

Entre los 2 y los 6 años   los niños pueden realizar autoexploraciones, sentir curiosidad por el cuerpo del otro sexo y sobre  las diferencias sexuales o los comportamientos en el baño de uno y otro sexo.

Los padres deben tratar con naturalidad el cuerpo y emitir mensajes positivos respecto a los géneros y sus diferencias, transmitir que los órganos sexuales son privados e íntimos y también que tocarlos puede hacer sentirse bien y es algo natural.

Entre los 6 y los 12 años los niños pueden iniciar juegos sexuales y masturbación, tienen interés en los estereotipos masculino y femenino y también sobre las orientaciones sexuales, sobre el desarrollo del cuerpo y los encuentros sexuales. Aparece curiosidad por revistas y páginas eróticas, progresivamente se vuelven reservados en su pubertad y aparece la masturbación y cierta presión de grupo.

Los padres deben aprender a respetar su intimidad, pero al mismo tiempo compartir sus valores sobre las citas, los roles de género y las relaciones entre ellos,  continuar emitiendo mensajes positivos respecto a la sexualidad y el placer, contestar sus dudas sobre temas como la menstruación, la masturbación o el coito y proporcionarles libros o vídeos que les ayuden si es necesario. También es muy importante fomentar la responsabilidad que les ayude a tomar decisiones y poner límites si es necesario

Entre los 13 y los 18 años los adolescentes buscan activamente las citas, sienten más la presión del grupo, continúa la masturbación y aparecen las fantasías eróticas, se enamoran y comienzan los besos, las caricias o petting, el erotismo y la pornografía, la primera relación sexual y las distintas formas de encuentro sexual.

Los padres tendrán en este momento ocasión para contestar dudas, estar más disponibles que antes si cabe, abordar temas tan diversos como las citas, el enamoramiento, el primer encuentro sexual, los métodos anticonceptivos, los embarazos no deseados o las enfermedades de transmisión sexual. Una vez más se trata de seguir reforzando su autoestima y a la vez apelar a su responsabilidad en todas las situaciones.

Pero es importante darse cuenta de que una relación de diálogo no se improvisa, los padres deben mostrarse disponibles desde el principio con claridad, cercanía y una vivencia positiva de la sexualidad. Sólo así cuando se vayan abordando los distintos temas que aparecen en cada momento vital, el niño o adolescente verá como algo natural recurrir a él o ella y desarrollará hacia el sexo la mejor actitud: gozosa, plena, libre y responsable.

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