No vamos a plantear si las personas con síndrome de Down (SD) tienen una vida sexual satisfactoria, antes mejor reflexionamos en algunos puntos sobre la vida sexual en pareja con el síndrome de Down. La sexualidad no sólo es coito, es atracción, deseo, se hace con la intensión de enamorarse, protegerse, tener una relación estable y duradera… entonces ¿Cómo se enamora una persona con síndrome de Down? Estos detalles quizá son más difícil conseguir.
La realidad, es que desean lo mismo que todas las parejas: tener una pareja, una casa, un trabajo y llegar a vivir juntos. Muchas veces reciben el apoyo de las familias. De la misma manera también hay familias que no aceptan este entorno socio-familiar de la pareja.
La elección de pareja responde a unas expectativas e identificaciones personales muy concretas. Conocemos personas que rechazan enamorarse de alguien de su misma condición, prefieren a alguien sin ninguna discapacidad o con una distinta a la suya. Personas que nos anuncian que “han conocido a alguien especial y que no tiene el síndrome ni nada, sólo tiene epilepsia y trabaja en un taller especial”. En estos casos evidenciamos el rechazo y negación de la propia identidad.
Una vez más, la realidad nos demuestra que las capacidades de las personas con discapacidad dependen tanto de sus propias características como de las condiciones ambientales en las que viven. Vivir en pareja es una nueva realidad que suma normalidad a sus vidas. Lo que consideramos excepcional hoy día debería ser una oportunidad compartida por la mayoría en el futuro. Preparémonos para ayudarles a hacer realidad sus proyectos de vida. Tienen derecho a hacerlo.
Factores que influyen en este hecho
Existen pocas personas con síndrome de Down que gocen de una vida sexual activa. Si su sexualidad no es especial ¿qué factores influyen en este hecho?
La sobreprotección familiar en su mayoría de veces interfiere en el desarrollo y afecta a la vida afectiva y de relación. El miedo al abuso sexual, por ejemplo, genera situaciones de prohibición y de restricción social; a veces, incluso, se esteriliza sin el consentimiento o el conocimiento de la persona afectada (para apaciguar la angustia de los padres o tutores). Lo adecuado sería proporcionar información y formación, enseñar a decir que no, a respetarse y a respetar. Y este es un punto muy importante en el que pararse a reflexionar: para apaciguar la angustia, se sobreprotege o se manipula al sujeto evitándole situaciones de peligro, pero también de placer. Los padres continúan llamando «chicos» o «niños» a los adultos con síndrome de Down. Son «adultos-niños». Expresan su relación con el hijo en un lugar protegido: el de la infancia. Y esta actitud genera una dependencia que complica el desarrollo y la aparición del deseo. Y, cuando el deseo aparece, como no se espera que ocurra, se puede interpretar como una obsesión o una perversión.
Objetivos e intereses de naturaleza afectivo-sexual:
Por lo tanto, el consenso entre padres y profesionales tiene que ser aquí un elemento básico. En este sentido podríamos tomar como punto de partida, en aquellas personas que sí manifiestan intereses de naturaleza afectivo-sexual, los siguientes objetivos:
- Que tengan algunas nociones básicas referidas a la higiene corporal y sexual.
- Que acepten su cuerpo y su identidad sexual.
- Que puedan disponer de una mínima y elemental información sexual en lo referido a determinadas conductas sexuales, uso de preservativo y abuso sexual.
- Que si lo desean puedan desarrollar algún tipo de satisfacción sexual de carácter individual, dentro de unas condiciones adecuadas de intimidad.
- Que sean capaces de decir no a prácticas sexuales no deseadas.
- Cuidar y fomentar relaciones de pareja siempre que haya unas mínimas condiciones.
El deseo de tener hijos es inherente al ser humano. Las personas con síndrome de Down también lo tienen. Vivir como pareja con el síndrome de Down es una nueva realidad que suma normalidad a sus vidas. Lo que consideramos excepcional hoy día debería ser una oportunidad compartida por la mayoría en el futuro. Preparémonos para ayudarles a hacer realidad sus proyectos de vida. Tienen derecho a hacerlo.
Referencias utilizadas para esta publicación: Revista médica internacional sobre el síndrome de Down / Fundación catalana síndrome de Down / Federación española de síndrome de Down (SEXUALIDAD, AFECTIVIDAD Y SINDROME DE DOWN).
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