Segunda parte de nuestra serie sobre las realidades de la anorexia.
DIAGNÓSTICO:
El diagnóstico de esta enfermedad se determina mediante un examen, tanto psicológico como físico. Es necesaria una entrevista con un profesional que pueda determinar un diagnóstico válido, así como una analítica de ciertos componentes del cuerpo, para ver qué partes están dañadas y si nos proporcionan indicios de la enfermedad.
Siempre hay que tener en cuenta estas causas:
- Rechazo a la comida y abuso de laxantes y diuréticos.
- Idea obsesiva del horror hacia la gordura y los cuerpos flácidos.
- Trastornos hormonales como amenorreas.
- Crecimiento interrumpido si se produce en la adolescencia.
TRATAMIENTO
Dependiendo del tipo de anorexia que se diagnostique, el tratamiento puede conllevar ayuda psicológica (terapias de grupo o individualizadas) y/o farmacológica.
Mediante una serie de analíticas sistemáticas, se llevará el control físico para garantizar el buen estado del cuerpo y evitar las carencias peligrosas.
La introducción de ciertos alimentos que conformen una cantidad diaria recomendada de calorías, será otra de las medidas que se tomarán para paliar los efectos y recuperar el peso perdido hasta llegar a un índice de masa corporal aceptable. Se debe controlar el peso semanalmente para poder ver los logros que se han conseguido. El ejercicio físico se restringe hasta llegar a la masa muscular idónea, pudiéndose recuperar poco a poco.
El ingreso hospitalario puede ser necesario en casos en los que la anorexia nerviosa llegue a extremos psicológicos peligrosos como la desnutrición o el intento de suicidio.
PREVENCIÓN Y AYUDA
La prevención temprana es la mejor manera de evitar que nuestros hijos caigan en esta enfermedad, por lo tanto, es importante que estén bien alimentados y de forma variada, desde la infancia, creando hábitos alimenticios en familia.
Esta enfermedad también puede aparecer por algún trastorno en la personalidad del niño, como episodios duros para él o situaciones de falta de personalidad y seguridad en sí mismos, por eso es muy importante enseñarlos a tener su propia autoestima.
Si bien hay jóvenes que necesitan perder peso por el bien de su propia salud, siempre debe hacerse bajo un control médico estricto, que valore los aportes calóricos adecuados para su edad y complexión.
Si conoces a alguien que pudiera padecer esta enfermedad, la mejor ayuda es consultar con un psicólogo especializado en este tipo de trastornos.

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