Como cada año se acerca la época estival, en la que nos gusta lucir un cuerpo tonificado y cuidado, pero el invierno pasa factura. Ha llegado el momento de realizar una puesta a punto y comenzar con la práctica de actividades físicas de manera regular.
Muchas veces, dejamos pasar el tiempo, por pereza, e intentamos solucionarlo a base de dietas milagro que, en el momento en que se abandonan, nos hacen recuperar el peso perdido por el “efecto rebote” que se produce con este tipo de dietas.
No debemos olvidar que es igual de importante llevar una alimentación equilibrada y sana, como hacer ejercicio cada día para lograr un estado de forma de física y salud óptimos que nos harán sentir mejor en los niveles físico y mental.
¿Qué beneficios aporta la práctica de una actividad física de manera regular?
- Reduce el nivel de estrés y mejora nuestra calidad de sueño.
- Incrementa nuestra energía y mejora nuestro estado de ánimo.
- Mejora nuestra calidad de sueño.
- Mejora la digestión y la regularidad del tránsito intestinal.
- Mejora nuestra postura, equilibrio e imagen corporal
- Nos ayuda a mantenernos en nuestro peso saludable.
- Mejora la resistencia y la fuerza muscular.
- Mejora de la densidad ósea.
- Mejora del sistema cardiovascular y respiratorio.
- Fortalece el sistema inmunológico.
¿Cómo empezar y qué ejercicio hacer para ponerse en forma?
Lo más complicado es comenzar y adquirir los hábitos de ejercicio. Lo más importante para conseguirlo es encontrar una actividad que nos resulte divertida y con la que nos encontremos a gusto al practicarla.
Tampoco es necesario elegir un solo deporte, también se pueden combinar para crear una rutina de ejercicios equilibrados que sean de nuestro agrado.
Es muy importante “fijarse un objetivo”, una meta que nos motive, así como otras pequeñas metas intermedias a ésta. Realizaremos un programa progresivo de ejercicios para lograr estas metas que deben ser realistas y alcanzables. Sé consciente siempre de tus objetivos, que te obliguen a esforzarte pero sin llegar a frustrarte y piensa en tu disponibilidad diaria para la práctica de ejercicio.
Aprovecha la llegada del buen tiempo para practicar actividades al aire libre como el running, el ciclismo, el senderismo, natación etc. Márcate un objetivo deportivo, por ejemplo, participar en una carrera popular o una ruta ciclista de determinados kilómetros, nadar una determinada distancia o simplemente bajar de peso.
Si no tienes fuerza de voluntad o te cuesta crear hábitos de ejercicio, consulta con un entrenador personal que te ayude a crear una rutina a tu medida y te haga un seguimiento de tus progresos a nivel deportivo, de manera que te asegurarás una práctica de ejercicio controlada y efectiva. Y, por supuesto, si tienes alguna enfermedad o lesión, siempre antes de comenzar cualquier práctica deportiva, consulta con un profesional.
Una vida activa es una vida sana. Desde Vida- es podemos ayudarte en esta puesta a punto.
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