Quizá tengas un familiar que ha tenido este problema. A raíz de haber sufrido un traumatismo, una infección o una demencia, las funciones cerebrales se ven afectadas y se produce una incapacidad para hablar con normalidad.
¿Qué es la afasia?
En muchas familias se ha vivido o se vive algún caso como estos. Una secuela que puede quedar es la afasia (pérdida en la producción o comprensión del lenguaje). En estos casos, los logopedas, como profesionales sanitarios que se ocupan de los trastornos del habla, la voz, el lenguaje y la deglución, tienen mucho que aportar.
Cada persona con afasia presentará unas particularidades, teniendo en cuenta el tipo de lesión. El denominador común en todos los casos, suele ser la dificultad para comunicarse con su entorno. Resulta muy frustrante cuando hablar es un problema; verte privado de una habilidad, el habla, que has disfrutado desde niño. El entorno del paciente debe tener presente una serie de pautas para favorecer una comunicación lo más efectiva posible.
Algunos consejos para combatir la afasia
- Sitúate cerca de la persona, dentro de su campo de visión y de frente y a la misma altura preferiblemente.
- Nunca hables de él o ella en tercera persona como si no estuviese presente, ni siquiera en los casos en los que el paciente no puede hablar o tiene seriamente afectada la comprensión.
- Habla de manera pausada, con frases sencillas y presentando las ideas de una en una. Cuidado con aturdir a la persona con frases largas y confusas: “Mamá, ¿te acuerdas que el otro día te dije que íbamos al médico y luego a comprar? Si te lo dije el jueves…. Bueno, pues primero pasamos por el banco” Mejor: “Mamá, vamos a ir al banco. Después tenemos cita con el médico.”
- Si la persona no puede hablar, utiliza preguntas cerradas (SI/ NO). A veces, no nos damos cuenta y preguntamos:
“¿Quieres ir de paseo o mejor quedarte en casa?” Si el paciente no puede hablar, empezará a gesticular y probablemente le resulte más difícil. Será mejor preguntar: “¿Quieres ir de paseo?” y luego “¿Quieres descansar en el salón?”.
- Si resulta muy difícil entenderles: Algo como: “Perdona, ¿lo puedes repetir? No he entendido bien.” Podemos utilizar las preguntas cerradas para intentar acotar. Si aún así no nos entendemos, lo mejor es parar y compartir con el paciente algún mensaje tranquilizador como: “Vamos a tomarlo con calma, que poco a poco lograremos entendernos mejor.”
Cada persona es diferente, así que las mejores pautas nos las dará el logopeda que esté a cargo de la rehabilitación al quien debemos hacer partícipe de todas nuestras dudas.
Sé inasequible al desaliento
Por último, la afasia es un trance complicado y con demasiada frecuencia, pasados los primeros meses oímos mensajes como: “Probablemente ya no avance más”. El consejo de los logopedas es que nunca dejen de insistir en la recuperación del habla, el lenguaje, la voz y/o la deglución de sus familiares. El cerebro, pese a las lesiones, sigue generando nuevas conexiones y puede adquirir nuevos aprendizajes.
Nadie podrá asegurarles hasta dónde se podrá avanzar, al igual que nadie debe decirles que ya no hay más que hacer.
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