Todos los años solemos hacer una lista con los propósitos que deberíamos conseguir para el año siguiente, pero luego nos cuesta mucho cumplirlo. Pues bien, te vamos a dar unos consejos para que seas capaz de imponértelo por ti mismo y llegar a cumplir, de una vez por todas, esos buenos propósitos para el nuevo año.
Hay que ser realistas: si llevas 10 años intentando cumplirlo y no ha dado resultado, hay que cambiar el plan. Este año, por ser par, no va a ser diferente en ese aspecto y tenemos que pensar que, si de la manera que lo hemos hecho no ha funcionado, quizá sea el momento de cambiar de metodología.
Para ello puedes recurrir a un profesional que te guíe y te imponga unos horarios con fechas cerradas para tus propósitos del nuevo año.
Para el propósito de ir al gimnasio o hacer deporte, no vale apuntarse y pagar a lo tonto tres meses pisándolo los tres primeros días. Intenta hacerte un plan diario de las clases a las que vas a asistir, y el tiempo que vas a dedicar a cada parte. Si hasta eso te cuesta, recurre a un entrenador personal que te imponga unas pautas semanales a seguir, verás cómo te anima mucho más a seguir y a acudir a cada cita.
En cuanto al propósito de empezar a comer sano y equilibrado o seguir una dieta que funcione, también es aconsejable que acudas a un nutricionista que te dé unas pautas alimenticias y que te proponga un calendario y cierta pérdida de peso semanal o mensual. De esta manera, la motivación será mayor y seguirás a rajatabla la dieta, por la obligación de pasar por la báscula de tu nutricionista periódicamente. No falla.
Otro propósito importante es el de dejar de fumar. Eso ya pasó de moda. Piensa en la incomodidad de tener que salir de cada reunión con tus amigos o con tu familia, para ir a la calle a pasar frío por el simple hecho de fumarte un cigarro. Tienes que empezar por convencerte a ti mismo de que quieres dejarlo. Acude a tu médico, pues él tiene medicinas que te pueden ayudar a dejarlo más rápido de lo que te imaginas.
Otra de las cosas que vamos dejando para “otro momento” es la revisión del médico. Deberíamos hacerlo anualmente, incluyendo análisis completos, revisión del oftalmólogo y dentista, como mínimo. Estas especialidades son las que más involucionan con los años y, las que más hay que revisar. Pide cita cuanto antes para tener ya una fecha y hora definidas en tu agenda y no dejarlo más tiempo.
Reducir el estrés es algo que siempre empezamos cumpliendo pero lo vamos olvidando con el paso del tiempo. Y es que, cuando se terminan las vacaciones navideñas, volvemos a la rutina y empezamos a correr de un lado para otro, sin dejar un momento para respirar. Es muy importante que tengas una agenda mental, con una lista de tareas diaria que sea factible. El día sólo tiene 24 horas y tenemos que administrarlas de tal manera que se pueda hacer lo imprescindible. Hay que aprender a delegar en los demás y repartir tareas. Si ves que es imposible, tendrás que plantearte acudir a un profesional que te ayude en este campo.
Recuerda, los especialistas están para ayudarte, utilízalos siempre que lo necesites.
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