¿Qué quieres para tu futuro? ¿Qué te gustaría hacer? ¿Qué sabes hacer? ¿Dónde quieres llegar? En muchas ocasiones la respuesta es un simple “no lo sé” o quizá un resignado “me da igual”. Pero si indagamos un poco detrás de estas respuestas, es probable que encontremos miedos, bloqueos o determinadas creencias que nos están impidiendo, ya no sólo plantearnos, sino alcanzar nuestros objetivos más deseados.
Vivimos nuestro día a día en lo que llamamos la “zona de confort”, una zona en la que nos movemos como pez en el agua, la dominamos, conocemos perfectamente las cosas que en ella ocurren, nos gusten o no. En cierto modo acabamos aceptándola Y no vemos, o no queremos ver más allá. Claro, ¿para qué? Estamos cómodos ahí. Nuestras aptitudes, nuestros conocimientos y nuestras habilidades están adaptados para esta zona.
Pero… ¿y si quisiéramos alcanzar un objetivo, un sueño o una meta? No nos queda más remedio que salir de esa área. Y precisamente saliendo de esta zona cómoda, encontramos otra zona en la que existen nuevas formas de observación y experimentación, es una zona en la que ampliamos conocimientos, adquirimos o modificamos nuevas habilidades, ampliamos nuestra visión del mundo. Es la “zona de aprendizaje”, una zona antesala de nuestros sueños, retos y objetivos. La zona del cambio. Esta zona nos va a permitir incorporar a nuestra mochila nuevos elementos que nos resultarán útiles para ir adaptándonos al cambio y afrontar con garantía de éxito cualquier situación adversa que encontremos en el camino hacia el objetivo. Y además, de esta forma, estaremos ampliando nuestra zona de confort.
Eso sí, nos guste o no, y por muy obvio que suene, el pasar de una zona a otra necesita de un elemento fundamental: querer. Y es el querer el que nos va a llevar directamente a la acción, al movimiento, a emprender. Por lo tanto, el primer paso que hay que dar es querer.
Y lo más probable al transitar de una zona a otra es que nos demos cuenta de que no es gratuito. Lo normal es que tengamos que aprender a gestionar nuestras emociones, principalmente el miedo: miedo a lo desconocido, miedo al fracaso o al error, incluso miedo al qué dirán. El miedo nos devuelve a la zona de confort y nos impide avanzar, pero si somos capaces de reconocerlos y gestionarlos adecuadamente, sin duda, afrontaremos con éxito el cambio.
Una de las herramientas más importantes e influyentes que tenemos y que nos ayudará para afrontar con éxito esta transición es creer en uno mismo: la autoestima, la autoconfianza, la motivación, los valores, la creatividad,… son nuestros principales aliados para llegar donde queremos llegar.
Y ahora, ¿qué quieres hacer? ¿estás dispuesto y preparado?
Un proceso de Coaching ayuda y acompaña a la persona a elevar su nivel de conciencia con el objetivo de aumentar su nivel de autoconfianza y conseguir resultados extraordinarios.

Comentarios recientes