¿Tu hijo aprieta y rechina los dientes de forma involuntaria tanto de día como de noche? Que sepas que a la larga le provocará desgaste dental, dolor de cabeza o de oído y trastorno del sueño. Si es así, aún estás a tiempo de remediarlo.
El bruxismo es como se denomina ese trastorno que te acabamos de resumir, y es cada vez más frecuente en niños entre los cinco y los diez años. Inconscientemente, aprietan o rechinan sus dientes, muchas veces coincidiendo con la caída de los dientes de leche y la salida de los permanentes. Si bien es un proceso natural, como es lógico, para que desarrollen la dentición, si perdura puede acabar provocando dolencias que van desde el dolor y la inflamación muscular o de la mandíbula hasta dolores de cabeza y oído. Es entonces cuando no queda más remedio que acudir al dentista.
¿Cuáles son sus causas? Pueden ser de todo tipo: desde la caída de los dientes de leche, tal y como hemos explicado con anterioridad, hasta malas mordidas o una mala posición de los dientes que producen interferencias al cerrar la mandíbula.
¿Es remediable? ¡Claro que sí! De hecho, en cuanto veas que tu hijo aprieta y rechina los dientes te recomendamos que lo lleves de inmediato a un dentista. Si bien existen remedios que van desde disminuir la actividad física y mental del niño ―un baño relajante antes de ir a la cama, un pequeño paseo o una caminata, o incluso leer un cuento pueden ser algunos de ellos―, solicita el consejo de un profesional. Él mejor que nadie sabrá cómo orientarte y evitar males mayores.
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